Solicitan primera Denominación de Origen para un producto minero en Chile
13 de Agosto de 2012
Se trata de la sal de Cahuil, Boyeruca y Lo Valdivia. La iniciativa se enmarca en el programa "Sello de Origen", impulsado por el Ministerio de Economía e INAPI, para proteger y potenciar comercialmente aquellos productos típicos de nuestro país.

De izquierda a derecha: María Loreto Barrera, Seremi de Minería VI Región de O'Higgins; Hernán de Solminihac, Ministro de Minería; Alejandro Chaparro, representante de los salineros; Pablo Longueira, Ministro de Economía; Jeannette von Wolfersdorff, Emprendedora Social; Gonzalo Sanchez Serrano, presidente de la Corporación Hacer Chile y socio de Silva & Cia; y Maximiliano Santa Cruz, Director Nacional de INAPI.
Con la presencia del Ministro de Economía, Pablo Longueira; el ministro de Minería, Hernán de Solminihac; el Director Nacional de INAPI, Maximiliano Santa Cruz; y la Seremi de Minería de la VI Región de O'Higgins, María Loreto Barrera, fue presentada en INAPI la primera solicitud de registro de Denominación de Origen para un producto minero en Chile: la sal de Cahuil, Boyeruca y Lo Valdivia.
La solicitud fue depositada por el representante de los salineros de Cahuil -Boyeruca Lo Valdivia, Alejandro Chaparro, acompañado de la Emprendedora Social, Jeannette von Wolfersdorff, y del presidente de la Corporación Hacer Chile y socio de Silva & Cia., Gonzalo Sanchez Serrano.
La iniciativa se enmarca en el Programa Sello de Origen, que desarrolla el Ministerio de Economía en conjunto con el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI), para proteger y potenciar comercialmente aquellos productos característicos de nuestro país.
El Director Nacional de INAPI, Maximiliano Santa Cruz, destacó que "derechos industriales como la Denominación de Origen impulsarán la preservación y estímulo de formas particulares de producción tradicional de nuestro país, potenciando la asociatividad en las comunidades territoriales de origen y favoreciendo el desarrollo económico de los pequeños productores".
El ministro Hernán de Solminihac, en tanto, señaló que "estamos felices y orgullos de este gran paso que están dando hoy los salineros de la zona central, únicos con sus productos en el país y el mundo. La Denominación de Origen del primer producto minero, más el apoyo en equipamiento de la cartera, sin duda permitirá conservar por varias generaciones más esta tradicional actividad de los mineros del mar".

El Director Nacional de INAPI, Maximiliano Santa Cruz, junto al ministro de Economía, Pablo Longueira.
El presidente de la Corporación Hacer Chile y socio del estudio Silva & Cía., abogado Gonzalo Sánchez Serrano, manifestó que "la iniciativa de proteger por primera vez un producto minero chileno, como Denominación de Origen para la sal, se enmarca en el gran objetivo de fomentar el desarrollo de Chile a través de la propiedad intelectual y la innovación, como asimismo, de promover la valoración del patrimonio chileno en el más amplio sentido, profundizando el sentido de identidad nacional y proyectando una imagen país con toda su riqueza".
La emprendedora social Jeannette von Wolfersdorff destacó, por su parte, que el registro de una Denominación de Origen de Chile asegura al consumidor la autenticidad y trazabilidad de este producto. "Ello significará una ventaja competitiva única para todos los productores de la zona, como derecho inclusivo, que debería llevar a un mejor precio, y así a la mantención de la producción tradicional de este producto único en Chile", sostuvo.
Luego de presentada esta solitud, INAPI debe realizar un examen de forma y fondo para determinar la registrabilidad de la Sal de Cahuil, Boyeruca y Lo Valdivia como Denominación de Origen.
Sal de Cahuil, Boyeruca y Lo Valdivia
La sal de mar de Chile es considerada un mineral no metálico natural, con grandes cualidades proteicas para el ser humano.
Su producción se concentra en la VI región, en las localidades de Pichilemu y Paredones, donde actualmente existen las únicas salinas de mar activas de nuestro país: las salinas de Cahuil, Barranca, La Villa, y las salinas de Lo Valdivia - Boyeruca.
La cosecha de la sal de mar es elaborada a través de un proceso 100% natural, en que cooperan el hombre, el mar, el viento, el sol, y las condiciones naturales únicas de esta zona.
La temporada de cosecha dura 6 meses; se inicia generalmente en septiembre y termina a fines de marzo, dependiendo del clima.
La producción actual es de 6.000 toneladas en la temporada, con proyecciones de crecimiento el 2013 de 8.000 Toneladas. Esta producción tiene 3 categorías o tipos de sal, que se diferencian en su proceso, calidad, textura, sabor y periodo de cosecha: Flor de Sal, Espumilla, y Sal de Mar de 1ª.
Alejandro Chaparro, representante de los salineros, es representante legal y gerente general de la empresa Sal de Mar y Turismo Pacifico Central SpA., la cual reúne como socios a las dos Cooperativas Salineras de Mar: la Cooperativa de Salineros de las salinas de Cahuil, Barranca y la Villa, y la Cooperativa de Salineros de las Salinas grandes de Lo Valdivia- Boyeruca. Ambas agrupan al 100% de los salineros y productores de Sal de Mar de Chile.
Sello de origen
El programa Sello de Origen busca fomentar el uso y la protección de los productos chilenos a través del registro de Indicaciones Geográficas (I.G.), Denominaciones de Origen (D.O.), Marcas Colectivas y de Certificación, con el fin de impulsar el emprendimiento y desarrollo productivo de comunidades de nuestro país.
Estas herramientas impulsan la preservación y estímulo de formas particulares de manufactura y/o producción tradicional, a la vez que potencian la unión en las comunidades territoriales de origen, favoreciendo el desarrollo económico de los pequeños productores a lo largo de nuestro país.
De esta manera, mediante el reconocimiento de una I.G. o D.O., los productores y consumidores podrían aumentar la competitividad, gracias al esfuerzo de asociatividad de los productores; tener la posibilidad de un mejor valor y posicionamiento, otorgado por la diferenciación; contar con protección frente a competencia engañosa; y mayor información sobre el producto, que favorece la confianza de los consumidores.
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