feb. 3, 2015

Javier Prieto, acuicultor e inventor: "Crear alimenta el espíritu de superación y, en algún momento, será un aporte"

Javier Prieto es acuicultor y se dedica a trabajar en la producción de salmones en una empresa privada. Nació en Temuco y cuenta que lo más difícil a la hora de inventar es "darse el impulso y las ganas a plasmar lo inventado, en un trámite que implica un seguimiento y algunos costos, especialmente a las personas que somos de regiones, por la centralización existente en nuestro país".

Pero así y todo, y con el apoyo de su familia, decidió hacer su invento y solicitar la patente en el Instituto Nacional de Propiedad Industrial, INAPI. Todo nació cuando visualizó "que lo simple del invento podría ser útil, replicable y un aporte a la etapa de incubación de salmónidos. Me pareció que si están las herramientas, existen los asesores y uno tiene la voluntad de emprender un desafío como éste, hay que realizarlo", cuenta Javier.

Su invento consiste en un tipo de incubador de cobre para huevos de salmónidos. Dentro del ciclo productivo del salmón, existen varias etapas y éste aparato está dirigido a la primera de ellas, la incubación. "Esta incubación es afectada comúnmente por algún tipo de hongo y zonas de anoxia dentro de los receptáculos convencionales. Este invento, si bien es simple, su confección y flujo lógico de agua, busca salvaguardar estos puntos críticos para entregar un medio y protección acorde a tan importante etapa. Tiene un ingreso de agua y una salida que asegura la dispersión homogénea del agua en su interior, sumado al material de elaboración, cobre, podría ser una buena solución para los productores de ovas de salmónidos", explica Javier.

Está seguro que este invento podrá ser utilizado por todos los productores de ovas de salmónidos existentes en esa industria y cree que va a haber interés por su invención en otros países, debido a que el cultivo del salmón es una industria presente en distintos países.

Para este inventor, "siempre es bueno crear. Eso alimenta el espíritu de superación y, en algún momento, será un aporte" y agrega que "esto para mí fue un desafío de quebrar ese paradigma, en donde tu convencimiento, más la voluntad y ayuda de las personas asesoras, surten efecto. Y en este caso, así fue".

El 23 de enero pasado recibió en INAPI el título de su patente, institución que le entregó una asesoría profesional que fue "la base de este emprendimiento. Gracias a la voluntad y claridad expuesta al momento de realizar la primera consulta referente a este tema, me convencí de que tendría las herramientas para concretar esta patente". Por lo mismo, recomienda a otros creadores venir a INAPI, "porque están las herramientas, la ayuda y asesoría para plasmar ´legalmente´, las ideas y proyectos que uno pudiese tener, las que algún día podrían ser un aporte para alguna actividad o rubro determinado".

Este sureño espera que su invento sea un aporte a la industria y que se demuestren sus beneficios. Por esta razón afirma que lo más importante a la hora de inventar "es que el invento, aunque sea simple, contribuya en algo a mejorar o simplificar actividades o procesos, además de ser replicable". Y recomienda a los futuros inventores que plasmen sus ideas "independiente de lo simple que ellos crean que son".

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